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Construyendo la Inclusión al Eliminar la Exclusión

Hace más de dos décadas, la Asociación de Contratistas Hispanos de Estados Unidos organizó su primera conferencia de nivel nacional en Ft. Lauderdale, Florida. El tema de la conferencia fue “Construyendo la Inclusión al Eliminar la Exclusión”

El evento fue organizado y asistido por individuos de diversas esferas de la vida representando múltiples nacionalidades y etnias. En el evento, se podrían observar hombres y mujeres de diversas herencias hispánicas, amigos, miembros y colegas de ascendencia afroamericana y asiática, así como aquellos de la comunidad caucásica. Nuestra asociación se construyó sobre una base de inclusividad la cual ha brindado apoyo y asistencia a todos aquellos que la necesiten.

El tema de la conferencia de décadas atrás no podía ser más apropiado el día de hoy. La diferencia entre el “ayer” y el “hoy” es drástica, así como profundamente lamentable. En el “ayer”, independientemente del color de nuestra piel o etnia, trabajabamos juntos a favor de la inclusión. El día de “hoy”, utilizamos estas diferencias para separarnos, unirnos en contra del otro y fomentar la exclusión. El defender el derecho de inclusión de un grupo no significa menospreciar el derecho del otro a lo mismo.

Luchamos con una mentalidad que ha creado un entorno hostil, en el que un grupo socio-diverso percibe que el camino hacia la inclusión está a expensas de la exclusión del otro. Recuerdan los días en los cuales nuestros hermanos se peleaban y nuestra madre respondía “Por qué no se pueden llevar la fiesta en paz”. Hoy en día nos preguntamos lo mismo.

Esta actitud de “lo mio en contra de lo tuyo” ha revertido décadas atrás la inclusión lograda hace ya mucho tiempo. Fue hace ya unas décadas que nos dimos cuenta que no es necesario luchar unos contra otros por la última migaja de la galleta, sino mejor, trabajar juntos como comunidad por una porción más grande de la propia galleta.

Todos merecemos oportunidades equitativas y justas. Si bien estas oportunidades no deben de ser obstaculizadas por nuestra diversidad, tampoco deberían de ser otorgadas estrictamente debido a nuestra diversidad. Nuestro mérito se encuentra en nuestras habilidades, nuestras experiencias y capacidades, así como en el conocimiento que hemos acumulado a lo largo de los años. Esperar o exigir que un grupo socio-diverso tenga prioridad sobre otro no contribuye al derecho de tener un acceso justo y equitativo basado en nuestras capacidades y al justo acceso de las oportunidades.

Quizás sea el momento de escuchar el dicho de nuestras madres, sentarnos juntos en la mesa, encontrar un punto en común y poder “llevar la fiesta en paz”. Juntos somos más fuertes.


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